Si tu problema es como pan, entonces te lo podras comer

Por: Hermano Gabriel

 (13:1) “Y Jehová habló a Moisés, diciendo: (2) Envía tu hombres que reconozcan la tierra de Canaan, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviareis un varón, cada uno príncipe entre ellos.”(3) Y Moisés los envió desde el desierto de Paran, conforme a la palabra de Jehová; y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel”
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(13:25) “y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. (26) Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Paran, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. (27) Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la cual ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. (28) Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; también vimos allí a los hijos de Anac.”
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(13:30) “Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque mas podremos nosotros que ellos. (31) Mas los varones que subieron con el, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es mas fuerte que nosotros. (32) Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de gran estatura. (33) También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer como langostas; y así les parecíamos a ellos.”
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 (14:1)”Entonces toda la congregación grito, y dio voces; y el pueblo lloro aquella noche (2) y se quejaron contra moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel”
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(14:6) Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos (7) y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. (8) Si Jehová se agradare de nosotros, el nos llevara a esta tierra, y nos las entregara; tierra que fluye leche y miel. (9) Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros esta Jehová; no los temáis.”
(NUMEROS 13:1 -14:9 RV)

     Al leer este pasaje de la Biblia, algo llama inmediatamente la atención del que lo lee y es el hecho de que el pueblo de Israel envió a 12 personas (espías) a reconocer la tierra que Dios le había prometido y observe que aunque todos los espías vieron lo mismo, no todos percibieron lo que vieron de la misma manera.

     La mayoría de esos espías, 10 de ellos, vieron a los habitantes que iban a enfrentar como “gigantes” , sin embargo, dos de ellos, Josué y Caleb, vieron lo mismo pero no percibieron lo que vieron de la misma manera. Ellos, Caleb y Josué, percibieron a los “gigantes” tan pequeños como “pan” para comer.

      Y la pregunta es: porque si todos vieron lo mismo, no todos lo percibieron de la misma manera?  La respuesta está en dónde cada uno de ellos puso su confianza para lograr derrotar a los habitantes de la tierra que tenían que conquistar. Es evidente que Caleb y Josué fueron los únicos que no pusieron su confianza en ellos mismos ni en su capacidad para enfrentar el obstáculo que estaba delante de ellos. Observe en los versículos 8 y 9 del capitulo 14 que ellos pusieron su confianza en Dios. Ellos estaban convencidos de que podían vencer a los “gigantes” que estaban delante de ellos no por sus propias fuerzas, sino con la ayuda de Dios.

      Es también evidente en los versículos 32 y 33 del capitulo 13 que el resto de los espías tenia su confianza puesta en ellos mismos. Eso es evidente si vemos la manera en que ellos se veían a si mismos: “éramos nosotros, a nuestro parecer como langostas…” Ellos se vieron a ellos mismos y no vieron a Dios. Ellos se sintieron incapaces de vencer porque pusieron su confianza en ellos y no en Dios.

      Talvez Caleb y Josué se vieron de la misma manera: incapaces para enfrentar el obstáculo. Pero la diferencia está en que ellos no pusieron su confianza en ellos, sino en Dios. Es el reconocer su incapacidad lo que probablemente los llevo a depender de Dios. Eso no fue lo que ocurrió con el resto de los espías. Ellos se sintieron incapaces pero se quedaron ahí y no pensaron en Dios. Si hubiesen pensado en Dios hubieran confiado en El y en su poder para lograr aquello que ellos mismos reconocieron era imposible lograr.

      En nuestro caminar por este mundo vamos a encontrar “gigantes” que se van a levantar en el camino queriendo obstaculizar nuestro caminar. Ello es inevitable; es parte de nuestro caminar, pero cuando eso suceda el vencer esos obstáculos va a depender de en quién ponemos nuestra confianza.

      Si queremos llegar a nuestro destino, cualquiera que sea, debemos entender y reconocer que hay problemas que no vamos a poder vencer solos, sino que vamos a necesitar la ayuda de Dios. Solo Dios va a poder ayudarnos a vencerlos. La Biblia enseña que apartados de Dios nada podemos hacer.

     El ser humano está muy limitado en su capacidad para resolver los problemas que enfrenta en la vida. Hay cosas y circunstancias que creemos tener control de ellas o que creemos podemos vencerlas, pero si observamos detenidamente descubriremos que como seres humanos solo tenemos control de nuestra voluntad y que aún ese control es limitado porque hay personas que no controlan su voluntad, sino que ella lo controla a ellos.

      Porqué digo que tenemos control “limitado” de nuestra voluntad? Porque aunque Dios nos hizo con la capacidad de decidir, en ocasiones hay comportamientos, por ejemplo con las adicciones, que llevan “cautivo” a ciertas personas a hacer cosas que ellos mismos no quieren hacer. Es en esa circunstancias que se necesita de Cristo para ser liberado de esas ataduras.

      Siempre digo que en este mundo vivimos con una falsa sensación de seguridad que si analizamos bien tiene su origen en una percepción equivocada de control que realmente no existe. Porqué digo esto? Porque si miramos alrededor nuestro debemos reconocer que en este mundo nada de lo que tenemos es seguro, ni tenemos control de ello.

      No tenemos seguridad del trabajo que tenemos, de las riquezas que poseemos, de la casa en que vivimos, del matrimonio que tenemos, de la salud que disfrutamos, ni aún de la vida que vivimos. Hoy podemos tener todas esas cosas, sin embargo no tenemos la garantía absoluta de que el día de mañana las podamos tener. No tenemos la seguridad de que nosotros podamos retenerlas con nosotros porque hay circunstancias las cuales no controlamos y que pudieran arrebatárnoslas de las manos. Esto aplica para el que tiene mucho, como para el que tiene poco. A todos aplica por igual.

      Por eso la Biblia enseña que el que se jacte de lo que tiene se jacte en Dios y no en él; porque todo lo que tiene lo ha recibido de Dios; nada ha sido creado por aquel que se jacta. Por eso también la Biblia nos manda a poner nuestros ojos en los tesoros del cielo y no en los de la tierra, porque lo de la tierra es temporal, pero lo del cielo es eterno.

      Esa falsa sensación de seguridad y de control se pone al descubierto cuando empezamos a entender que como dice la Biblia, somos peregrinos y extranjeros en esta tierra y que nuestro destino final no esta aquí sino en los cielos. (Hebreos 11:13-16).  Esa es la razón por cual la Biblia nos insta a poner nuestros ojos en las cosas que no se ven porque las que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas (2 Cor. 4:18)

      Lo único seguro en este mundo es Dios. Por eso debemos poner nuestra confianza en El.  Dios vive eternamente. El siempre va a estar ahí para nosotros y El tiene el poder para cambiar toda circunstancia y problema que enfrentemos. Para Dios nada es imposible. No hay problema tan grande que el no pueda resolver, ni tan pequeño que no lo tome en cuenta.

      Cuando te enfrentes a un problema “gigante”, compáralo con el poder de Dios y verás que es tan pequeño como el ‘pan”. Yo no sé cual es tu “gigante”. No sé si es una herida en tu corazón, una enfermedad, un divorcio, una traición, una adicción.

      Talvez el medico te dijo que tienes una enfermedad incurable, o quizás te han herido de tal forma que quizás piensas que no hay forma de librarte de del dolor, o talvez hasta has pensado que no vale la pena seguir viviendo. Como te dije, yo no sé cual es el “gigante” que estas enfrentando en este momento, pero lo único que sé es que Dios quiere y tiene el poder para ayudarte a vencerlo.

      Si esa es tu situación te animo a hacer lo que hizo Caleb y Josué: Pon tu confianza en Dios, reconoce tus limitaciones, y empieza a mirar lo ilimitado del poder de Dios para ayudarte a lograr aquello que para ti es imposible lograr. Dios tiene el poder para hacer lo imposible no importa lo que te haya dicho el hombre. El hombre no tiene la ultima palabra, la ultima palabra la tiene Dios. La Biblia enseña que lo que es imposible para el hombre, es posible para Dios.

      La Biblia también enseña que Cristo, siendo Dios, se hizo hombre para venir a la tierra a traernos salvación, a desatarnos de toda atadura del diablo, y a sanar nuestras heridas físicas y emocionales.  Ella declara que Cristo murió pero resucitó al tercer día y está vivo ayudando a todo aquel que lo busca. Y si Cristo está vivo entonces puedes tener la confianza de que El te ayudará a vencer a ese “gigante” que se levanta contra ti.

      Como sabemos que Cristo esta vivo? Lo sabemos porque su tumba está vacía. Por más de 2000 años sus enemigos han tratado de localizar su cuerpo para demostrar que no resucitó, sin embargo todavía no lo han encontrado. 2000 años es suficiente tiempo para haberlo encontrado. No cree usted? La razón por la cual no han encontrado su cuerpo es porque realmente El resucitó y esta en el cielo tal y como El había dicho. 

      No sigas luchando en tus propias fuerzas, clama a Cristo y El te va a ayudar! Cristo es Dios. El es la solución a nuestros problemas. El es nuestra seguridad y nuestra única esperanza. Amen!

(Te animo a que vayas a la página “LA SOLUCION” para que veas como invitar a Cristo a entrar en tu vida para que te ayudes  a vencer a tus “gigantes”)

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